¿Cuando fue la última vez?

A veces, las circunstancias hacen que un sentimiento aflore en mi estómago. Un pequeño nudo, una pequeña molestia, una bolita de emociones que quiere salir como loca a través de mis ojos. Yo me la imagino como un susuwatari, tal que así:
taller_duende

 

Siempre intento que no salga, que se quede dentro, que no le interesa a nadie ahí fuera.

Intento controlarla, pero solo consigo que crezca y crezca en el interior. Con el tiempo, deja de ser una bolita, y se convierte en lava que me quema, me atora y no me deja seguir mis rutinas sin que piense en ella…

Si consigo seguir manteniéndola dentro, ella se vuelve contra mi, controla mi nivel de sensibilidad y me convierte en la persona más sensible del mundo, hasta llegar a límites insospechados, para al final acabar hecha una magdalena con la tontería más tonta del mundo mundial.

Así consigue salirse con la suya.

A mi me crecen emociones en el estómago muy a menudo, y excepcionalmente las dejo salir cuando:

Veo algo tan bello, que me hace sentir muchos susuwataris en el estómago.

Escucho Claro de luna, de Debussy.

Veo, o escucho el anuncio de “Nuestra Navidad” en Canal Sur.

Me dicen que me quieren.

Especialmente cuando un niño me dice que me quiere.

Hoy, estaba buscando una canción, para ayudar a Jesús a acabar un spot, y no se muy bien como he acabado viendo este video:

Detrás del todo, hay unos niños que se tapan los oídos, y están totalmente parados. Las profesoras (o mamás… no sé muy bien…), conscientes de ello, les han cogido y les han empezado a mover, y a dar vueltas para que disfruten de su actuación y no se convierta en un suplicio. He pensado en lo agobiados que estarían, sintiéndose diferentes, fuera de lugar, y queriendo salir corriendo del escenario, hasta que alguien les ha cogido los brazos y les ha hecho formar parte de la función.

El gesto del beso al final, ha conseguido que vengan los susuwataris, y me se me escapen por los ojos.

Hasta Jesús, asustado, me ha preguntado que me pasaba.

– Nada, no me pasa nada… He visto un video de niños.

¿Y tú? ¿cuando fue la última vez que lloraste por culpa de los susuwataris?
Susuwatari.full.430483_large

 

 

Advertisements

No sé que decir…

Después de ver la acogida que tuvo mi historia con “Deja sitio para el postre”, siento que debería compartir lo emocionada que he estado estos días, viendo vuestros comentarios, mensajes privados, vuestras peticiones de amistad en redes sociales… No tengo palabras. 

De todo lo malo, siempre sale algo bueno. Y ese algo bueno ha sido poder compartir mi historia con personas que se han sentido mal, por culpa de la organización de una productora. 

Ánimo, no lo dejéis. Ni Magnolia, ni cuatro, ni nadie puede decidir por vosotros, por muy mal que nos hayan tratado.

Los sueños no están en la tele, están en los batidores, en los nudos de nuestros delantales, en las cucharas de medida, en los cuencos de colores, en el tiempo de espera del horno, en el molde desmontable, en la galleta triturada, en la cara de quién prueba lo que con tanto cariño hacemos.

Pero, por encima de todo eso, nuestros sueños están en nosotros mismos.

Adelante, a por ello.

 

Imagen

Qué sepáis que esta imagen tan chachipiruli, es de KITIKI.

 

Confesiones de mujeres de 30 (y pico).

Meritxell Huertas, Mónica Pérez y Yolanda Ramos a la dirección de Edu Pericas, son las interpretes de la obra “Confesiones de mujeres de 30”. Y ayer fui a verla con algunas de mis compañeras de trabajo.

Imagen

Si tuviera que resumir la obra en una sola frase, sería: “Como la vida misma”

Hace que te sientas identificada, tengas treinta o treintaypelopicopata. Situaciones en las que, alguna vez en tu vida, te has visto envuelta sin querer o queriendo. Es como un cómic de la grandísima Maitena, en vivo y en directo.

Empieza con un monólogo de cada una, y termina con una serie de disparates que le sacarán una carcajada hasta al más serio de la sala. Nota para hombres: Yo no me pondría en la fila cero…

Las tres chicas, son habituales del humor y han aparecido en televisión, cine, teatro… Las considero unas todo-terreno del humor.

A Meritxell la conocía por haber aparecido en televisión, en “El Club del Chiste” o “Aida”, pero también ha trabajado en radio y lleva más de diez años en la compañía de teatro “La Cubana”. Como dice en su perfil de facebook: Lleva toda su vida dedicándose a lo mismo: hacer reír.
Imagen

A Yolanda, yo la recordaba por “Homozapping”, pero también ha trabajado en “La Cubana” y “El Club del Chiste”. Ha aparecido en “Volver” de Pedro Almodóvar, ha sido presentadora en “El Intermedio”, también ha trabajado con Buenafuente…  Es mi favorita, aunque me sienta más identificada con el personaje que hace Meritxell en la segunda parte. Personalmente siempre la asocio a Silvia Abril.
Imagen

A Mònica, también por “Homozapping”, aunque también actuó en “La que se avecina”, trabajó con “El Terrat” con Buenafuente, y ha formado parte de “La Cubana”.
Imagen

Cuando acaba, piensas: “Pero… ¿Ya ha pasado la hora y media?”. Y sales con la sensación de que te han “dado en tus puntos débiles” con mucho cariño y humor. Toda una “paliza emocional” sin apenas haberte dado cuenta.

Y si después de leer esto, no te apetece ir a verlas, te dejo un video donde te van a convencer ellas mismas.

El dulce mundo de la piruleta

Domingo. De noche. Viendo telebasura en Cuatroº. De repente me percato de un mensaje que no se ve muy bien (fondo blanco y tipografía blanca… ¡BRAVO! ¡VIVA! ¡Un aplauso por favor!) en el que dice:

¿Te gusta la repostería? Inscríbete en Practica Cuatroº.

Contesté como si la televisión me lo estuviera preguntando, cogí el portátil y me puse a introducir los datos, sin pensar en que me iban a hacer el más mínimo caso.

Me pedían foto de un postre que hubiese hecho, así que subí esta:

Imagen

El brownie que he hecho con más cariño y amor en toda mi vida. Para mi hermano. De hecho, este fue su trozo.

En la web decían, que la foto se publicaría en twitter, y el postre más retuiteado tendría plaza fija en el programa. ¡Qué chachi! ¡Mi postre en twitter!.. Pero pasaban los días y no aparecía.

Y seguía sin aparecer cuando recibo una llamada de MagnoliaTV, la productora de “Deja sitio para el poste”. ¿¡EN SERIO!? Increíble, no puede ser… Pero si hay una cantidad de postres hechos por artistas del azúcar, autenticas obras de arte, sin exagerar (bueno, algún postre pisoteado/vomitado también había).

¡Qué subidón! No podía creerlo.

La chica me dice que mande una foto mía, fotos de mis postres, que rellene un formulario, y que haga un video. Pero que estaba dentro del proceso de casting, que iba a ser en breve, que tendría que presentar un postre delante de un jurado a mediados de Noviembre. Y de buenas a primeras me vi envuelta en una vorágine de felicitaciones, de ánimo, de fuerza transmitida, y de curiosidad por saber hasta donde podría llegar.
Durante dos días, en los huecos que el trabajo me permitía, fui recopilando fotos de postres, y grabando el video poco a poco, para poder entregarlo al final de esta semana. He pasado unos momentos de risa con Jesús mientras me grababa, de esos que se recordarán durante mucho tiempo. He estado ilusionada, como cuando me apunté a un módulo de FP, y también igual de triste que cuando lo tuve que dejar por no poder compaginarlo con el trabajo.

Este era mi video de presentación:

Ayer por la tarde, recibí una llamada. De MagnoliaTV, de “mi” redactora. Me explica que tiene que ampliar ficha (¿mande?) y que necesita saber mi grado de implicación. No me gusta ni un pelo que me llame para preguntar eso… Me dice que la grabación empieza el 11 de noviembre (¡¡¡señores que eso es menos de un mes!!!) pero que si paso la primera prueba, tendré que tener disponibilidad toda la semana, para poder hacer las pruebas eliminatorias (de repente me visualicé vestida de sumo gigante, intentando rellenar unos profiteroles…). Además, me explica que la grabación del programa sería en diciembre y enero, en los que solo se me paga el hotel o la casa donde estaríamos los concursantes, y la comida, porque NO ES REMUNERADO. Me quedo callada, y me pregunta abiertamente si quiero seguir con el casting. No sé que decir… Sé cual es la respuesta pero no me apetece decirla. Es como si alargando el tiempo, se fueran a alinear los astros para encontrar mágicamente una solución. Y no es así. Nunca es así.

Está muy bien (y creo que es totalmente necesario) tener sueños, aficiones, metas. Es genial que en algún momento tengas la oportunidad de darte a conocer, porque no lo podemos negar, a todos nos gusta que lo que hacemos le guste a los demás. Ya sean tartas, piezas de coche, o informes de ventas. Pero no está bien tener que abandonar un puesto de trabajo, para poder tener una mísera oportunidad en lo que sea. No como están las cosas ahora. Ni siquiera por un sueño.

Hay tanta gente pasándolo tan mal por no tener trabajo, que si lo hiciera, mi conciencia no me dejaría vivir tranquila.

No voy a seguir, porque no puedo permitirme seguir.

Mi jurado siempre va a ser mi familia, y mi plató favorito, la cocina de mi casa.

Y tan feliz.

Edito el post a día 12-11-2013, y añado otros enlaces en los que, personas que han pasado por el casting, o han estado a punto de hacerlo, como yo, nos cuentan su punto de vista. Como dice Ana: da dolor de corazón leerlo…

El Monstruo de Las Galletas

Blog Appétit!

Cuestión de Ideas

Manzana&Canela

Olga en el país de los cupcakes

Casa Tere

CherryBake

SugarArt

Los Chatos

Another Kind Of Tea Time

Vicky Cake Amor

Huela, huela.

Viernes. Los trenes de metro tardan más de lo que uno quisiera… Me paro a mirar la prensa en Moncloa y veo esta revista:
Imagen¿El nuevo sexy? Los que me conocen saben que este tipo de revistas me aburren soberanamente. No me interesa en absoluto como poder combinar un (¿)Blazer(?), o el dulce retiro de Lacroix. Tampoco el secreto de la Paltrow. Está muy bien conservada, pero no me importa lo más mínimo, en serio… Pero, he caído en las sucias trampas del marketing.

La susodicha venía (en un cartón gigantesco) con una agenda 2013 de regalo y una muestra (en botecito) de uno de los perfumes que más que gusta: “el de la manzanita”. Y claro… ¿como me iba a resistir?
Total, que cuando la chica (después de decirle a un proveedor que le visite en otros horarios porque le puede partir la cara) me cobra y me quita el ingente cartón, me doy cuenta de que casi no puedo doblar la revista. Guardo la agenda (y la muestra, que casi se me olvida encima de El Pais), y doy una vuelta rápida a las hojas… ¡Está llena de muestras de perfume!
¡Que contenta!, una revista llena de sobrecitos con monodosis de perfume que JAMÁS COINCIDE CON EL OLOR ORIGINAL DEL PERFUME. 

¿No os ha pasado, que os ha encantado la muestra de un perfume, y que con toda la ilusión del mundo habéis ido a buscarlo a la tienda, lo habéis probado para comprobar que es el perfume correcto, y cuando lo habéis olido habéis pensado que os estais equivocando porque NO TIENE NADA QUE VER la muestra con el perfume real? A mi sí, 3 veces.

Guardé la revista para dársela a mi cuñada, y de paso las muestras para abrirlas con ella y así por lo menos compartirlas. Y a las dos en concreto nos gustó este:

Imagen

Y aprovechando que teníamos que salir, nos acercamos a una perfumería a ver cuánto costaba.
La cuestión es que cuando la olimos…  cualquier parecido con el olor del sobrecito era pura coincidencia.
Mi madre siempre dice aquello de: “La misma colonia en distintas personas tiene diferente olor”, pero en este caso era un papel (de esos que usas 5 o 6 y te los metes en el bolso, y luego el bolso huele a señora mayor en misa) para poner el perfume. Y además las dos coincidimos en que no olía igual.

Lo mismo me ha pasado con otras dos… Y entonces me da por pensar: ¿Realmente ponen una muestra de perfume más concentrada en el sobrecito para que huela estupendamente? ¿O no es más que una conspiración mía en contra del mundo de muestras del sector perfumeril?

Respiremos pues.

Amigos

Una vez, no hace mucho, un antiguo compañero de piso me dijo: “En realidad no existe el concepto de “amistad” tal y como lo conocemos.  Existen los amigos de días (que te aportan, pero no terminan de cuajar en tu vida), amigos de meses (que te lo pasaste genial con ellos, pero no fue suficiente), amigos de años (que parecen los amigos de toda la vida, pero que en un momento determinado desaparecen), y los amigos de toda la vida (que hagas lo que hagas y vayas adonde vayas estarán ahí)”.

En aquel momento yo pensé que era un perroflauta, que había sacado la frase de una película de Tarantino en alguna escena antes de matar a alguien. Pero luego me di cuenta de que tenía sentido, o que al menos se podía aplicar en mi vida. De hecho, lo hice… y estuve meditando varios días sobre aquello… Cada vez cobraba más sentido.

He tenido la suerte de contar con grandes personas que me han ido acompañando a lo largo y ancho de mi vida, días estupendos con gente maravillosa, meses imborrables que te hacen ser mejor persona, amigos que me han aportado una cantidad de cosas tan importantes que algunas de ellas son ahora parte de mi. He vivido mundo con ellos, sin moverme de casa. Consiguieron abrir mi mente sin ni siquiera estar presentes, una conversación a través de Skype fue suficiente… pero misteriosamente casi todos han ido desapareciendo en el mismo momento: Cuando yo dejaba de insistir para mantener el contacto.

Hice introspección, pensando que era yo la culpable de ver que mientras yo quería seguir manteniendo contacto, solo recibía: “a ver si nos vemos” “a ver si quedamos” “que de tiempo, como estás? Yo muy liada lo siento”. De hecho hubo una semana horrible en mi vida, pensando que me quedaría sola por “mala”. Como si fuera un castigo divino de la edad de preescolar.

Con alguno de estos he conseguido volver a hablar, y siempre me han dicho lo mismo: “No sé porqué tardamos tanto en vernos”. Pues eso digo yo… Que me quedo como una gilipollas esperando a que me contestes un puto whatsapp, o un email, o un skype, o un mensaje de hace días y tienes la poca vergüenza de contestarme que no has tenido tiempo, mientras he podido comprobar con mis propios ojos (y ordenador portátil con conexión a internet) que sigues actualizando twitter, facebook, tumblr… ¿Qué te cuesta un: “Hola, ahora no puedo hablar”? o mejor aun “Hola, no me apetece hablar”.

Desde que tengo un teléfono móvil con el que puedo ver mi correo, y la app de mensajería instantánea: whatsapp, reconozco que es más estresante contestar a los demás. Un clásico es mirar el email en el metro, y pensar: “Cuando llegue a casa le contesto”, y cuando llegas a casa vas al baño, haces la comida del día siguiente, haces la cena de ese mismo día, miras el facebook, twitter y cuantocabron desde la cama con el móvil y te duermes. Y al día siguiente vuelves a ver el email abierto y los 50 mails nuevos. Y vuelves a pensar lo mismo. Así hasta que un día se alinean los astros y tienes el tiempo suficiente para coger el teléfono y escribir un: ola que ase.

ola ke ase perro

Esta vida es frenética, y entiendo perfectamente que no demos abasto con las relaciones personales de cada uno, pero pienso que siempre existe un minuto donde poder coger el teléfono y escribir algo para que el receptor se quede tranquilo.

Esto puede ocurrir con amigos de días, meses, años… Pero eso jamás se hace con un amigo de toda la vida. Por esto me planteo, que si realmente una persona no se interesa en otra durante mucho tiempo, y que además alega causas absurdas cuando la otra persona reclama “atención”… eso, señores, eso no es más que un amigo con fecha de caducidad.

Por eso para mi los amigos de días y los de meses van en el mismo paquete. Aunque aportan mucho, desaparecerán algún día dejando tras de sí una incomprensible razón por la que marcharse. Los amigos de años, son aquellos con los que en algún momento las conversaciones se alargan en el tiempo y cada vez os veis menos… pero les recuerdas con ese cariño especial y procuras verlos en ocasiones muy especiales. Y los amigos de y para toda la vida se conocen en cualquier momento y … a esos no hace falta recordarlos, porque continuamente están presentes en tu vida. Y aunque os llaméis de “higos a brevas” el tono de voz, el cariño y la complicidad siempre van a estar presentes, y los abrazos de cuando os veáis siempre van a ser un segundo más largo que un abrazo habitual, y ese segundo sobra para transmitir todo lo que os habeis echado de menos.

Qué suerte tengo de haber tenido tantos amigos de meses y días. Y más aun de tener amigos de toda la vida. Sin ellos a veces uno no es nada.

En fin… uh, vaya lío.

Miliki ha muerto

Los domingos por la mañana que no tengo que salir temprano a correr, me gusta quedarme en la cama hasta aburrirme. Por suerte aún me lo puedo permitir. Cojo el iPhone y husmeo en el twitter, que se ha convertido en mi fuente de información por excelencia.
Normalmente hay trendings topics insípidos, pero esta mañana ha sido distinto. De golpe y porrazo, nada más abrir los ojos, como si de un mal sueño se tratara me encuentro con el siguiente titular: Miliki ha fallecido a la edad de 83 años por neumonía.
Sinceramente, aunque la noticia es de lo más normal (quiero decir, que si una persona con 83 años tiene una fuerte neumonía, supongo que es lógico que no aguante…), me cuesta creerlo y releo la noticia varias veces. Y mi cerebro, cómodo con el silencio de domingo mañaneril, decide hacer un repaso a mi vida, y a lo que este señor ha sido en ella.
Mi primer recuerdo de Miliki fue muy pequeña. Tanto, que no soy consciente de la edad que tenía. “-¿Cómo están ustedes?” sea probablemente la primera frase que escuché de él, y que me gustaba repetir a grito pelao’ en modo bucle por el pasillo de casa, aunque mi canción favorita fuese “La gallina turuleta” (a la que yo llamaba piruleta sin miramiento alguno…). Recuerdo a mi padre cantarme y hacer el teatrillo de “Susanita tienen un ratón”, y a mi madre cantarme una y otra y otra y oooootra vez la de “Mi barba tiene tres pelos”. También en la guardería, en preescolar… Canciones suyas para poder jugar y mantenernos “tranquilos” a la manada de fieras que éramos por aquel entonces. Mis hermanos nacieron (uno en el 87 y otro en el 92), y con ellos llegó de nuevo el cantar cancioncitas, con el consiguiente baile/desfile en el pasillo de casa. Hijos de amigos, que han hecho que cuando iba de visita tuviese que cantar con ellos las famosas cancioncitas. Ya de más mayor, lo recordé de nuevo con aquel anuncio (a mi entender dejaba mucho que desear…) del recopilatorio: “A mis niños de 30 años”, aunque yo tuviese por aquel entonces unos 20, me dio nosequé verlo. Una vez tuve la gran suerte de conocerle. Me di cuenta entonces que la imagen que tenía en esos momentos en televisión no era en absoluto la real. Probablemente grabaron videos, canciones y demás material para televisión y dvds mucho antes. El recuerdo que tenía no era para nada lo que me encontré aquel día. Un anciano tranquilo, sereno, pero como los demás. No se hacía oir en plan: “Eh miren soy un famoso, adorenme”. Yo trabajaba en una tienda de Apple, y él fue a comprar un aparato para el iPod de uno de sus nietos. Ese día mantuve una pequeña conversación sobre lo deprisa que iba el mundo, y el máximo gesto que pude hacer por agradecerle todos esos buenos ratos de pequeña con mis hermanos, fue cogerle la mano y mirarle a los ojos.

Ahora, mis sobrinos, cantan las mismas canciones con la misma intensidad con la que mis hermanos y yo las cantábamos. Cuando le ven en los videos, lo hacen con los mismos ojos de ilusión con los que seguramente yo le miraba cuando salía en televisión. Le reconocen, y “se saben” las canciones. Y eso, aparte de hacerme ver lo vieja que me voy haciendo… me hace sentir nostálgica, y me hace pensar que Miliki ha sido (y gracias a internet y los archivos de televisión que se repetirán una y otra vez lo seguirá siendo por muchos años más) una especie de cápsula del tiempo, en la que bebés, niños, adolescentes, adultos y ancianos al menos una vez, sintieron lo mismo escuchándole.